lunes, 14 de noviembre de 2016

5.2 Ondas periódicas


Las ondas más interesantes de la naturaleza son periódicas. Eso quiere decir que no es una única perturbación la que viaja, sino que son muchas (muchísimas) perturbaciones, una atrás de la otra, todas iguales y equiespaciadas. Eso es una onda periódica.
Dos gráficas diferentes para una onda periódica -como ejemplo- son las siguientes:

El de arriba nos muestra cómo están perturbadas todas las partículas afectadas en la propagación de la onda en un único instante.
Y el de abajo nos muestra cómo se perturba una única partícula material mientras se halla sometida al pasaje de la onda periódica.
La forma que elegí para mostrarte el fenómeno de la periodicidad es arbitraria. Se llama senoidal, porque tiene la pinta de la función trigonométrica seno. Pero bien podría tener otras formas: cuadrada, triangular... la que vos quieras. Mientras haya una forma básica que se repite periódicamente, estarás en presencia de una onda periódica.
Sin embargo, la forma que elegí -la senoidal- es carísima a la física. Un montón de fenómenos de relevancia tienen naturaleza senoidal, en particular el sonido y la luz, que se presentan en este mismo Sitio.
Para que haya una onda periódica debe existir algún perturbador inicial: algo o alguien que mueva a sus vecinos no porque se contagió de otro sino porque posee un motor propio. Luego, ya sabes, la onda se propaga por contagio en el medio material. Ese perturbador inicial (del que surgen -si queréis- las ondas) recibe el nombre de emisor.
Cuando el emisor produce ondas periódicas senoidales, se trata de un oscilador armónico. Los osciladores armónicos son los más importantes, ya que cualquier onda periódica -tenga la forma que tenga- se puede considerar como producida por un conjunto de osciladores de este tipo; y les dedicamos un par de páginas en este Sitio


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