Las ondas más
interesantes de la naturaleza son periódicas. Eso quiere decir que no es una
única perturbación la que viaja, sino que son muchas (muchísimas)
perturbaciones, una atrás de la otra, todas iguales y equiespaciadas. Eso es
una onda periódica.
Dos gráficas
diferentes para una onda periódica -como ejemplo- son las siguientes:
El de arriba
nos muestra cómo están perturbadas todas las partículas afectadas en la
propagación de la onda en un único instante.
Y el de abajo
nos muestra cómo se perturba una única partícula material
mientras se halla sometida al pasaje de la onda periódica.
La forma que
elegí para mostrarte el fenómeno de la periodicidad es arbitraria. Se llama
senoidal, porque tiene la pinta de la función trigonométrica seno.
Pero bien podría tener otras formas: cuadrada, triangular... la que vos
quieras. Mientras haya una forma básica que se repite periódicamente, estarás
en presencia de una onda periódica.
Sin embargo, la
forma que elegí -la senoidal- es carísima a la física. Un montón de fenómenos
de relevancia tienen naturaleza senoidal, en particular el sonido y la luz, que
se presentan en este mismo Sitio.
Para que haya
una onda periódica debe existir algún perturbador inicial: algo o alguien que
mueva a sus vecinos no porque se contagió de otro sino porque posee un motor
propio. Luego, ya sabes, la onda se propaga por contagio en el medio material.
Ese perturbador inicial (del que surgen -si queréis- las ondas) recibe el
nombre de emisor.
Cuando el
emisor produce ondas periódicas senoidales, se trata de un oscilador
armónico. Los osciladores armónicos son los más importantes, ya que cualquier
onda periódica -tenga la forma que tenga- se puede considerar como producida
por un conjunto de osciladores de este tipo; y les dedicamos un par de páginas
en este Sitio

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